Durante décadas, los cables de cobre fueron el alma de las telecomunicaciones. Por ellos viajaron las primeras llamadas telefónicas, las conexiones ADSL e incluso buena parte de los servicios empresariales del siglo XX.
Hoy, esa red se transforma para dar paso a una nueva era dominada por la fibra óptica, más rápida, más eficiente y más sostenible.

El fin de una era: adiós al cobre

El cobre fue, durante muchos años, el material estándar para transmitir voz y datos. Sin embargo, su capacidad es limitada frente al crecimiento exponencial del tráfico digital actual.
La fibra óptica ofrece velocidades cientos de veces superiores, menor latencia y un mantenimiento mucho más eficiente, por lo que las operadoras llevan años retirando progresivamente las viejas redes de cobre.

En España, este proceso avanza con fuerza: cada vez más centrales telefónicas se apagan definitivamente, liberando kilómetros de cableado que deben ser reciclados o reutilizados.

¿Qué se hace con el cobre retirado?

El cobre es un material altamente reciclable. Una vez desmontados los antiguos tendidos, los cables se separan y clasifican por tipo.
A través de procesos de trituración y fundición, se recupera el metal casi en su totalidad, que luego se reutiliza en sectores como la automoción, la electrónica o incluso nuevas infraestructuras eléctricas.

Además, se recuperan materiales plásticos y aislantes, que pueden ser reprocesados para fabricar nuevos conductos o revestimientos, reduciendo la generación de residuos.

Sostenibilidad y economía circular

La sustitución de redes de cobre por fibra óptica no solo mejora la calidad del servicio: también reduce el impacto ambiental.
La fibra requiere menos energía para transmitir datos, sufre menos degradación con el tiempo y necesita menos intervenciones de mantenimiento.
Esto se traduce en menor consumo eléctrico, menos desplazamientos de técnicos y una infraestructura más duradera.

En este contexto, el reciclaje del cobre retirado se convierte en una pieza clave de la economía circular dentro del sector de las telecomunicaciones.

El papel de empresas como FIBRITELIA La Sagra

En FiBRITELIA La Sagra entendemos que cada despliegue de fibra es también una oportunidad para hacer más sostenible la red.
Participar en la sustitución ordenada del cobre por fibra óptica implica coordinar desmontajes, aprovechar materiales y asegurar que los nuevos tendidos cumplen con los estándares más exigentes de eficiencia y seguridad.

De esta forma, contribuimos no solo a la modernización tecnológica de las infraestructuras, sino también a un modelo más responsable con el entorno.

Mirando al futuro

La transición del cobre al vidrio simboliza el salto hacia una conectividad más limpia, rápida y preparada para las necesidades del mañana.
Con cada nuevo tramo de fibra que sustituye al cobre, avanzamos hacia un ecosistema digital más sostenible, eficiente y conectado.

En FIBRITELIA La Sagra, seguimos trabajando para que ese cambio llegue a cada rincón, ayudando a construir las redes que sostendrán la comunicación del futuro.